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HABLANDO DE EUGENIO, DE AMBERES, DE BÉLGICA
Sábado, 5 de enero 2013

En 1975 llegaba a Europa, a la ciudad de Amberes, Bélgica después de dos años en las prisiones de la dictadura. Habíamos dejado un Chile negro y siniestro, Bélgica nos recibía con los brazos abiertos. En ese tiempo, volvía a gozar de la compañía de mis hijos y  de mi familia, experimentaba esa extraña experiencia de conocer e introducirme en una sociedad nueva y diferente a la nuestra.
Todavía, guardo el recuerdo de la acción solidaria de los belgas, en especial de quienes más tarde fueran mis amigos, los integrantes del grupo de Amnistía Internacional de Amberes que nos acogían en su tierra.
También el encuentro con nuestros compatriotas en el exilio, con la organización chilena de resistencia, con los amigos que reencontrábamos, con esa  esperanza que comenzábamos a construir con  la mirada y el corazón puesto en las luchas del interior.
 Con Nora, Eugenio, sus hijos y los nuestros, compartimos esa experiencia, era como si nos hubiéramos conocido siempre, con aquella amistad que surge de tener los mismos sueños, el trabajo por Chile, seguros que en un futuro no lejano, la patria conquistaría de nuevo, su libertad, su democracia.
Fue en esos años que  tuvimos con Eugenio esa idea loca de publicar unos poemas escritos en los primeros años de exilio y que llamamos “Poemas de Amberes”. Eugenio con su enorme talento y sensibilidad, ilustró de manera magistral esa pequeña edición artesana. Hecha de rústicos elementos a los cuales echamos mano, con la  alegría de crear,  de expresar todo lo que sentíamos, pudimos dar a luz  esas hojas de poesía que para nosotros representaban tanto.
Posteriormente escribí una pequeña introducción para ese conjunto de poemas que decía:
“En esos poemas está la nostalgia de mi país, el descubrimiento de Amberes como puerto y lugar que nos cobijaba. El invierno de rudeza desconocida, una sociedad más libre que la nuestra en sus relaciones sociales, más desarrollada. Ese exilio nos enfrentaba a una experiencia que remecería de nuevo nuestras vidas, pero que también dejaría profundas huellas en el alma.”
Hay un poema allí, el N° 5 que dice:
Y vas de tope en tope
paloma ciega en vuelo
sin reconocerte en nadie
trotamundos echado a andar
como percha sin sombrero
como payaso en un entierro
como alma en pena
perdido de tanto caminar,
exiliado en país ajeno
¡ponle el hombro a tus días!
¡haz tu parte en la historia!
¡Y tu, Chile, tan… tan lejos!
Hoy nos encontramos aquí de nuevo, ahora gracias a Marisa y su hermoso empeño de no olvidar, de traer la presencia de Eugenio Cornejo que está ahora entre nosotros, en este encuentro de amistad y memoria, porque la Patria la construimos todos, los que ya no están, y los que lucharon siempre. Todos los que sin descansar construiremos una sociedad más justa, más solidaria, más ancha para todos.
Texto de Ronnie Ramirez